Grietas y riesgo de colapso: comunidad educativa de escuela en Rionegro pide intervención urgente
Graves grietas y hundimientos de terreno amenazan la estabilidad del colegio Llano de Palmas, sede Las Delicias, en el municipio de Rionegro, Santander. Docentes y padres de familia alertan que los recientes sismos empeoraron los daños.
Las grietas profundas en muros, el vencimiento de columnas y el paulatino deslizamiento del terreno tienen en máxima incertidumbre a la comunidad escolar de una institución básica rural. La emergencia estructural se registra en el colegio Llano de Palmas, sede D Las Delicias, ubicada en jurisdicción del municipio de Rionegro, en el departamento de Santander, donde profesores, directivos y padres de familia exigen la realización de un dictamen pericial inmediato para certificar si el inmueble aún ofrece garantías de habitabilidad.
El progresivo deterioro físico del plantel no es un fenómeno reciente, pues las humedades y fisuras en las paredes de los salones, baterías sanitarias y el restaurante escolar se han venido reportando a lo largo de varias vigencias. No obstante, las sacudidas provocadas por los continuos eventos sísmicos que han tenido como epicentro esa región nororiental del territorio colombiano aceleraron los asentamientos diferenciales del suelo y ampliaron las fracturas en los elementos de soporte.
Severos daños de mampostería y desplazamiento en la estructura
La magnitud de las afectaciones fue constatada por el propio cuerpo profesoral que atiende a los menores campesinos de la zona. Neyla Suely Suárez, docente vinculada a la sede educativa, describió el panorama físico del complejo: “Las grietas que están más afectadas se han movido, hay columnas con desplazamiento y también se ha presentado desplazamiento de tejas”. De acuerdo con su relato, las separaciones entre bloques de cemento se han ensanchado de manera alarmante en los últimos meses.
A este escenario se suma el riesgo de desprendimiento de la cubierta y la fatiga que registran las vigas principales. Frente a esto, la docente María Constanza Ordóñez señaló que los arreglos provisionales costeados por las familias no mitigan el peligro: “Las grietas han aumentado, hay desplazamiento total del terreno y un riesgo inminente para todos los que aquí estamos laborando y, obviamente, para la integridad de los niños”. La educadora advirtió que el movimiento en la base geológica amenaza con descalzar la cimentación de las aulas.
Pese a que la comunidad ha radicado múltiples peticiones ante la administración local, las oficinas de Planeación y la Secretaría de Educación Departamental de Santander, a la fecha no se ha consolidado un plan de contingencia ni se han asignado recursos presupuestales para las obras de mitigación.
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Padres de familia exigen estudios técnicos y reubicación preventiva
La angustia también embarga a los padres de familia, quienes señalan que en las zonas de tránsito común los pisos presentan quiebres y desniveles pronunciados que dificultan la marcha segura y podrían ceder ante una nueva sacudida telúrica. Por esta razón, demandan que los organismos de gestión del riesgo verifiquen técnicamente las instalaciones antes de que se presente una tragedia dentro de la jornada de clases.
Los voceros comunales insisten en que, mientras se ejecutan las obras de reforzamiento o se proyecta la reconstrucción total de la infraestructura, las autoridades educativas deben habilitar alternativas temporales de reubicación escolar para evitar exponer la vida y la integridad de los estudiantes y el personal pedagógico.


