Diplomacia científica: Colombia abrirá diez nodos en el exterior para financiar investigación
La diplomacia científica será impulsada por el Gobierno Nacional a través de Minciencias y Cancillería. Se trazó un plan de 100 días para activar diez nodos diplomáticos y vincular a la diáspora con proyectos de innovación.
La diplomacia como herramienta de articulación internacional asumirá una misión técnica sin precedentes en la gestión exterior colombiana. A través de una alianza estratégica concertada entre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Estado formalizó una hoja de ruta orientada a convertir las sedes consulares y embajadas en catalizadores directos de inversión, tecnología y conocimiento para el desarrollo de los territorios.
El plan inicial contempla la activación progresiva de hasta diez Nodos de Diplomacia Científica ubicados en misiones diplomáticas seleccionadas por su cercanía con grandes ecosistemas de innovación. Estas plataformas en el extranjero operarán como puentes de enlace entre universidades, corporaciones, laboratorios de desarrollo y las redes de investigadores connacionales que residen fuera del territorio, canalizando recursos multilaterales hacia prioridades estratégicas del país.
Ejes de la diplomacia y metas del plan de cien días
Las carteras ministeriales definieron una fase inicial de ejecución de 100 días para conformar los equipos operativos, fijar los canales de cofinanciación y materializar la conexión con los talentos en el exterior. Al evaluar el punto de partida de la propuesta, la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Claudia Benavides Salazar, destacó: “El reto ahora es convertir esas capacidades en oportunidades concretas de financiación, conocimiento, tecnología y talento para las prioridades de Colombia”.
El esquema no implicará la creación de dependencias burocráticas alternas, sino el aprovechamiento de instrumentos existentes como la Mesa Intersectorial para la Diplomacia Científica de Colombia (MIDICI), espacio en el que convergen más de 40 actores que integran al Gobierno, la sociedad civil organizada, centros de estudios y fondos de cooperación internacional. La meta consiste en abandonar las declaraciones simbólicas y asegurar transferencias tecnológicas efectivas en áreas de sostenibilidad, transición energética, agroindustria y salud pública.
Por su parte, el canciller Omar Bula Escobar subrayó la urgencia de rescatar acuerdos de intercambio que se encontraban inactivos en el servicio exterior, resaltando que la riqueza biológica de regiones como la Amazonía, sumada a la capacidad formativa de los investigadores nacionales, constituye una ventaja competitiva de alto interés para los principales polos científicos mundiales.
Articulación con la diáspora para el desarrollo de las regiones
Una de las premisas centrales del proyecto radica en transformar a la diáspora en un socio activo de los proyectos productivos locales. Miles de académicos, ingenieros y especialistas colombianos vinculados a instituciones científicas internacionales podrán integrarse a los desafíos nacionales mediante pasantías, codirección de investigaciones aplicadas y gestión de fondos concursables de escala global.
Esta sinergia entre diplomacia y ciencia busca que las distintas regiones de Colombia, incluidos sus centros universitarios y gremios industriales departamentales, accedan a convenios de cotutela, patentes conjuntas y fuentes alternas de capital semilla internacional. De esta manera, el aparato diplomático se transforma en un gestor activo del conocimiento, buscando elevar la productividad de las comunidades mediante la ciencia aplicada.
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